Productos tóxicos en los esmaltes de uñas

Después de que el formaldehído y el tolueno se incluyeran por primera vez en una lista de productos cancerígenos hace más de una década, se estipula que los niveles de exposición a estos ingredientes en esmaltes para uñas, tratamientos y sustancias endurecedoras son tan bajos que no se exigen advertencias para el consumidor.

Algunos fabricantes escogen suprimir el DBP de sus productos para uñas. Esto no obedece a que sus cosméticos planteen un peligro; es sólo para evitar demandas frívolas. Cada uno de estos ingredientes sigue usándose ampliamente en muchas industrias, incluida la de los cosméticos. El formaldehído se emplea para la fabricación de muebles, empapelados, alfombras y placas de techo, y lo utilizan estudiantes de ciencias y científicos. El tolueno se usa para la fabricación de tinta, pintura, adhesivos y detergente. El DBP se emplea en muchos productos plásticos, entre los que se incluyen el embalaje para alimentos, los dispositivos médicos, las bolsas de sangre, los extractores de leche materna y los juguetes.

¿Ni siquiera unas pocas moléculas de exposición al esmalte de uñas y otros cosméticos son perjudiciales?

Muchas cosas son seguras de la forma en que las usamos, que serían perjudiciales para nosotros si fuesen excesivas. La vitamina A es un nutriente esencial, pero en exceso causa defectos congénitos. Una cucharada de helado es un placer; un galón por día es un ataque cardíaco.

Con el DBP como ejemplo, aunque una persona pudiese absorber cinco frascos de laca de uñas todos los días durante toda la vida, esa cantidad todavía estaría por debajo del nivel de DBP en el que no se observan efectos en experimentos de laboratorio.

Hay un viejo dicho: “la dosis hace al veneno”.

La mayoría de los endurecedores de uñas contienen formaldehído. Sin embargo, los niveles de la sustancia están muy por debajo de los establecidos por la FDA para los endurecedores.

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